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La recaída

Muchas personas creen que recuperarse consiste en lograr una abstinencia, pero eso solo es la punta del iceberg. La recaída no debe ser considerada como un signo de fracaso total, ni los largos periodos de abstinencia como un éxito completo. Esta concepción es, en muchos casos, demasiado superficial.

Un Indicador del Proceso

Cuando un individuo lleva un tiempo abstinente y participa activamente en un proceso de recuperación, una recaída puede ser una experiencia desagradable. Sin embargo, debe ser vista como un indicio de que algo en el proceso no está funcionando adecuadamente. La recaída nunca es un accidente, y siempre debe generar una observación detallada del estado interno del individuo. Cada persona es única, pero todos los adictos comparten una base común: se diferencian en el grado de la enfermedad y el ritmo de recuperación.

La Dualidad en la Adicción Activa y la Abstinencia

Durante la adicción activa, la mayoría de los adictos viven en un estado de constante dualidad. Perciben su realidad y conciencia personal como fragmentos, experimentando «chispazos» de autoconciencia. Esta fragmentación de la percepción continúa incluso durante la abstinencia y el proceso de recuperación.

La Monotonía en el Proceso de Recuperación

La vida en recuperación puede volverse monótona y, en ocasiones, sin sentido. Rodeados de viejos fantasmas, es posible que el adicto se canse de las nuevas ideas y actividades, incluso sabiendo que si las abandona, volverá a los viejos hábitos que lo llevaron al fracaso. Es aquí cuando surge la tentación de rendirse.

Crecimiento Durante la Recuperación

Generalmente, estos momentos de frustración son los de mayor crecimiento para el individuo. La mente y el cuerpo parecen ceder ante la presión, pero es en estos momentos cuando las fuerzas dinámicas del cambio y la transformación profunda están actuando. Este proceso interno es el que genera las respuestas necesarias para transformar las motivaciones internas y, por ende, cambiar la conducta y la vida del adicto.

El Objetivo: La Recuperación, No Solo la Abstinencia Física

El objetivo final debe ser la recuperación y no la mera abstinencia física. Este proceso requiere esfuerzo constante: hora tras hora, día tras día. No hay manera de sembrar nuevas ideas en mentes cerradas sin un proceso de apertura interno. Se deben realizar esfuerzos para abrir la mente y el corazón de algún modo.

Los Enemigos de la Recuperación: Apatía y Postergación

Es crucial que el adicto reconozca dos enemigos fundamentales en su proceso: la apatía y la postergación. La resistencia al cambio puede crear un muro difícil de derribar. Para destruir ese muro, se necesita un esfuerzo gigantesco, pero es posible. Una recaída puede ser la chispa que debilite las bases de ese muro y, eventualmente, permita su demolición.

Recaídas: Una Realidad en el Proceso de Recuperación

Para muchos terapeutas y familiares, las recaídas de los individuos en recuperación generan frustración. Sin embargo, para los adictos, la recaída es una realidad posible. Puede suceder y de hecho sucede. La experiencia demuestra que aquellos que no trabajan intensamente en su proceso de recuperación tienen más probabilidades de recaer.

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