PACO

No se cuando comenzó mi adicción, posiblemente lo fui toda mi vida, aunque no sería evidente hasta pasados muchos años después de nacer, mis primeras ingestas de alcohol fueron como las de la mayoría de las personas, en la adolescencia cuando comienzas a salir con los amigos, para soltarte a bailar o a conocer chicas en la discoteca.

Con 21 años probé por primera vez la cocaína en una despedida de soltero, en ese momento creo que mi adicción comenzó a ganarme terreno en mi vida, hasta ese momento fui funcionando más o menos como una persona normal, me saqué mis estudios y encontré un trabajo fijo, tenía novia formal, eso sí, los fines de semana, fiestas, bodas, cumpleaños, bautizos, funerales, en prácticamente todo lo que rodeaba mi vida ya me acompañaba el alcohol o cualquier otra sustancia.

Llegado a los 30 lo peor estaba por llegar, casado y con un hijo hice mi primer intento de dejar mi adicción, lo tenía todo, esposa, hijo, casa, trabajo, dinero, coche, moto, no necesitaba drogas en mi vida para ser feliz, ERROR, no podía, sufrí varias abstinencias, creía morir, y aun así volvía a recaer, cualquier excusa servía, un aumento de sueldo, una celebración, me vendía a mi mismo la idea de que por un día no pasaba nada, pero no era así, era probarlo y caía en picado, y cada vez mas rápido, así estuve varios años, de recaída en recaída, entre medio depresiones, que me facilitaban fármacos para seguir alimentando mi adicción, al tiempo que iba de recaída en recaída mis relaciones se deterioraban, la familia se apartaba de mí, mejor dicho yo la apartaba, para poder tomar tranquilo, mi mujer me dio un ultimátum, faltaba al trabajo y no podía mirar a la cara a mi hijo, ni atenderlo correctamente, el final podéis imaginarlo, perdí a mi mujer, mi casa, mi trabajo, mi familia, casi perdí lo más importante, mi hijo y mi vida.

Mi último fin de semana como adicto en activo, me encontraba en un piso que tenía a la venta con mi ex mujer, y me vi allí, yo y lo único que no me abandonó, la botella y la cocaína.

Fue ese fin de semana, cuando estando hasta arriba, algo me animó a intentarlo una vez más, lo había perdido todo y una idea se fijó en mi cabeza, quiero ver a mi hijo hacerse mayor y si fuese posible recuperar todo lo que había perdido, (Sí, esto suena a otras veces cuando estando fatal te dices a ti mismo, nunca más); pero esta vez fue diferente, llamé a mis hermanos pidiendo ayuda, me llevaron a una granja, una de esas con un pastor al mando y animales para cuidar, no duré allí ni veinticuatro horas, no había seguimiento médico ni nada parecido, volví a llamar a mis hermanos, pensaban que quería abandonar, no fue así, en ese momento, mi hermano habló con una prima que tenía a su hermano, en un centro haciendo un tratamiento de adicciones, me llevaron allí, tras dos días de terrible abstinencia, aunque cuidado por enfermeras y terapeutas, que puedo decir, aquello fue como nacer de nuevo, un montón de personas con mi mismo problema, que me entendían, me aconsejaban, me enseñaban a reconocer mis impulsos, es duro, no lo voy a edulcorar, muy duro, tres meses de ingreso y cinco años de tratamiento, miles de horas de terapia, pero dio resultado.

Han pasado ya casi cinco años, no recuperé todo, si lo más importante, mi vida, mi hijo que ahora me adora, la familia, una nueva relación con una chica maravillosa con la que tengo mi segundo hijo, buena relación con mi ex mujer y su pareja, una nueva vida, mejor, sin ataduras, sin cadenas, digna, con un futuro por escribir, animo a cualquier persona que se reconozca en mi relato a dar el paso, SI SE PUEDE.

Si necesita ayuda, no dude en ponerse en contacto con nosotros. Nuestro equipo de profesionales ofrece asesoramiento para abordar juntos la manera más efectiva de afrontar el problema en cuestión y potenciar unos hábitos sanos, que ayuden al paciente en su total recuperación.