MI VIDA DE ADICTO

Hola, me llamo Marcos Scheiber, al día de hoy tengo 40 años y llevo 8 años recuperado y cuando digo recuperado, no me refiero sólo a que no consumo ninguna droga, sino que también he tenido que poner toda mi vida y parte emocional en su sitio.

Me acuerdo, que desde bien pequeño ya tenía ciertas conductas que no eran del todo sanas y que también me diagnosticaron de TDAH, pero está claro que de ello soy consciente ahora.

El tema familiar también estaba muy desestructurado y tuve una infancia en la que nada se me enseñó, por lo tanto me tuve que hacer cargo de ciertas cosas que realmente no me pertenecían, ya que me hubiese tocado vivir como lo que era, un niño.

Desde bien pequeño, sabía que con mi padre había algo que no iba bien, hasta que me fui dando cuenta de que mi padre maltrataba a mi madre verbalmente y que siempre había bastante jaleo en casa.

Con el tiempo esto fue a más y comenzó el maltrato físico hacia ella y hacia mí y es a partir de entonces donde todo empezó a joderse, cada vez más.

Supongo que mi padre decidió que nos fuéramos a vivir a Austria, con la esperanza de que allí las cosas cambiarían para mejor, pero está claro que no fue así.

El mal trato era continuo, yo ya sabía que cuando él entraba por la puerta empezaba toda la historia, hasta que comencé a meterme en medio de esas historias con la única intención de enfocar el maltrato hacia mí, ya que mientras estaba enfocado en mí, mi madre estaba a salvo y a mi ya me daba igual si me pegaba más o menos.

Todo esto terminó un día en el que apareció mi madre con mi hermana debajo del brazo y me comunicó de que se volvía a España, cosa que en ese momento, yo lo veía lo más normal, pero no sabia que esto quedaría grabado emocionalmente como un abandono.

Mi madre se fue y me quede con mi padre y la historia continuó conmigo durante un buen tiempo, hasta que me fui a vivir con mis abuelos.

A los 8 años tuve mi primer contacto con las drogas y todo empezó como un juego entre chavales.

A los 11 me encontré a mi padre ahorcado en el cuarto de baño de su casa y sinceramente fue como una liberación, ya que por fin se había terminado todo.

Lo cierto es que sin ser consciente no había terminado nada, sino al contrario, empezaba todo.

También tengo que decir que gracias a mi abuelo que fue el que siempre estuvo, el que realmente se hizo cargo de mí y estoy agradecido de que mi hermana no tuviera que pasar por nada de todo esto.

Yo seguía consumiendo drogas cuando me juntaba con los amigos y a los 16 años, me fui a vivir a España con mi madre.

Aquí es donde aparte del alcohol que ya consumía, empecé a tener contacto con los porros, éxtasis, lsd, speed, cocaína, heroína hasta que ya terminé fumando crack y encerrado en una habitación y mi vida giraba solamente para poder consumir.

Siempre vendiendo drogas para poder consumir, con problemas con la autoridad, con otros traficantes y también con los compradores.

Aparte de todo esto, perdí parejas, trabajos, amigos, una hermana, una familia y lo más importante, me perdí a mi mismo.

Las drogas te lo quitan todo en esta vida y yo era una persona sin valores, sin autoestima, sin conocerme, sin salud, sin tener nada definido en mi vida, roto en mil pedazos, con varias sobredosis, etc.

Probé varios tratamientos pero sólo lo hacía para callar bocas en mi entorno, hasta que fui “obligado” por la familia a ingresar en un centro.

La verdad que no pretendía en ningún momento dejar de consumir y ya estaba pensando en la que iba a liar cuando me soltasen del centro.

En el centro la tenía liada de tal manera que me expulsaron dos veces y al final tuve que hacer las cosas como se me pedían, si realmente quería salir de esa cárcel sin barrotes que son las drogas. Está claro que el tratamiento es muy duro y que tienes que volver a aprender a caminar por la vida sin drogas y a moverte de otra manera.

Por lo tanto, si hago un recuento de los años que me pase así, me dan tantos como unos 25.

Al día de hoy todo la que perdí por culpa de las drogas, lo he vuelto a recuperar y está claro que no han cambiado ellos, sino yo.

El tema emocional también lo tengo en su sitio y todo lo que pasó en mi infancia perdonado, ya que lo entiendo de otra manera diferente y por lo tanto no tengo ningún solo motivo o excusa para consumir ninguna droga.

Tengo una vida de lo más normal que se puede llegar a tener ya que, elijo en cada momento lo que quiero hacer y aún me ha dado tiempo a realizar unos estudios y a día de hoy estoy ejerciendo como terapeuta en drogodependencias, problemas de la infancia y con varios proyectos para realizar.

Se que suena mal lo que diré, pero gracias a todos esos kilos de droga que consumí, al día de hoy soy quien soy.

Recordar siempre que lo que empieza como un juego, no termina como un juego y no le regaléis vuestras vidas a las drogas.

Si necesita ayuda, no dude en ponerse en contacto con nosotros. Nuestro equipo de profesionales ofrece asesoramiento para abordar juntos la manera más efectiva de afrontar el problema en cuestión y potenciar unos hábitos sanos, que ayuden al paciente en su total recuperación.