Hola, mi nombre es Jordi y soy adicto

Hace 8 meses que me puse en recuperación y puedo decir que hace 8 meses que ha empezado una nueva vida para mí y para los que me rodean.

Me ha costado mucho asumir que tengo esta enfermedad llamada ADICCIÓN, de la que tanto se desconoce y podría decir que aún lo estoy digiriendo.

Pero si me pongo a mirar atrás y gracias a la ayuda de los terapeutas y de los compañeros, me he dado cuenta que mis conductas adictivas ya empezaron siendo un crio.

En cuanto a sustancias, si no recuerdo mal, empecé a consumir alcohol con 14 años, en las típicas fiestas de pueblo y fiestas que organizábamos nosotros mismos.

Yo era un chico tímido y el alcohol hacía que perdiera esa timidez a la hora de relacionarme con la gente, sobretodo con las chicas.

Al principio mis consumos de alcohol fueron bajos, ya que sólo consumía esporádicamente cuando acudía a alguna fiesta.

Pero con el tiempo esos consumos fueron aumentando.

A los 17 años empecé a fumar porros. Ahí fue cuando empezó a bajar en picado mi rendimiento escolar.

Empecé a faltar a las clases y ha ingeniármelas para que mis padres no se enteraran y así no defraudarlos.

Dando inicio a las mentiras.

En cuanto a las fiestas, ya empecé a ir más a menudo a discotecas y los colocones cada vez eran mayores, ya que juntaba alcohol, tabaco y porros y no había noche que no terminara por los suelos o en medio de alguna pelea.

Mis fiestas cambiaron radicalmente cuando con 18 años y con el carnet de conducir recién sacado, probé la cocaína.

La droga que 8 meses atrás casi me quita la vida.

Pero que en esos momentos a mi me parecía que me volvía invencible, que podía con todo, que todos mis problemas desaparecían, que la gente te quería más y un cúmulo de cosas que no eran reales.

Que sólo dura lo que dura el efecto de la droga. Una realidad ficticia. Mis consumos al principio eran esporádicos.

Muchas veces lo utilizaba para bajar el colocón de la bebida y así poder seguir bebiendo más y para quitarme el cansancio y seguir con la fiesta hasta el día siguiente e incluso durante días sin comer ni dormir.

Al principio eran consumos bastante controlados y entre varios amigos o compañeros de fiestas.

Pero con el tiempo mi cuerpo se fue acostumbrando a la sustancia y fui aumentando los consumos progresivamente.

Con el tiempo, empecé a comprar la droga a escondidas de todo el mundo.

Ya era bastante fuerte la dependencia que tenía a la cocaína.

Tanto que, no sabia ir de fiesta sin antes tener mis gramos correspondientes en el bolsillo y aún así siempre terminaba comprando más y más.

Así fueron pasando los años.

La verdad que los recuerdo todos bastante similares.

Muchos cambios de trabajos y algún negocio que no duraban porque me cansaba o aburría y engañando a mi novia la mayoría de fines de semana para poder seguir consumiendo a mis anchas sin que ella se enterase.

Y mientras pasaban los año me iba separando inconscientemente de mi grupo de amigos y juntándome cada vez mas con gente que consumía como yo.

Durante estos años intente dejarlo varias veces, pero sin ningún éxito.

No aguantaba mas de tres semanas seguidas sin consumir cocaína y entre semana consumía alcohol prácticamente a diario, así era mi dependencia.

Mi gran declive empezó aproximadamente un año antes de ponerme en tratamiento.

Inicie una empresa a la que tenía que dedicar muchas horas y me vi con mucho dinero en poco tiempo.

Ahí mis consumos de cocaína aumentaron considerablemente, pero seguían siendo los fines de semana.

Empecé a ver que se me estaba yendo de las manos, aunque ya hacia tiempo que había perdido el control, pero no lo quería ver y le propuse a mi novia tener un bebe, con la esperanza de que se terminara todo.

De que eso me hiciera reaccionar. Pero el efecto fue todo lo contrario.

Al quedarse embarazada mis consumos aumentaron mucho más.

Empecé a consumir entre semana hasta el punto que mi vida se hizo totalmente ingobernable y me vi obligado a pedir ayuda.

Fue una decisión muy difícil de tomar porque cuesta mucho reconocer que tienes un problema y hacerlo delante de tu familia.

Pero a día de hoy puedo decir que es lo mejor que he hecho nunca.

La recuperación está siendo dura. Podría decir que el trabajo más complicado que he hecho en mi vida y a la vez el único importante de verdad.

Cuando uno empieza, lo ve todo negro y no encuentra salida alguna.

Pero poco a poco, haciéndote el trabajo diario y sobretodo dejándote dirigir por el centro, el camino se va despejando y lo empiezas a ver todo más claro y a entender muchas cosas.

Yo, en estos casi 9 meses que hace que empecé, he aprendido muchas cosas.

He visto que tengo una familia que me quiere y me apoya ante todo, al igual que mi novia, que a pesar de todo sigue estando a mi lado dándome fuerza cada día para seguir adelante.

Tengo un tratamiento donde ir a soltar mis ganas de consumir, unos buenos terapeutas y unos buenos compañeros.

Un hijo precioso que me da la vida cada vez que lo veo.

Y aunque sé que me queda mucho camino por recorrer, ahora me veo más preparado y con más fuerza que nunca.

Si necesita ayuda, no dude en ponerse en contacto con nosotros. Nuestro equipo de profesionales ofrece asesoramiento para abordar juntos la manera más efectiva de afrontar el problema en cuestión y potenciar unos hábitos sanos, que ayuden al paciente en su total recuperación.